Una pedida para el recuerdo

Publicado el Ene 26, 2015

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Recuerdo perfectamente los nervios que sentía, llevábamos sin vernos casi un mes, el se encontraba dando la vuelta al mundo y yo había tenido la oportunidad de visitarle en algunos destinos durante los fines de semana, pero cuanto más se alejaba más difícil resultaba poder vernos.

Me llamó desde Japón nervioso, no quería seguir haciendo el viaje sin mí y me pidió que viajara a Sidney a encontrarme con él y poder seguir la aventura juntos, creo que antes de que terminará la frase, yo ya estaba preparando la maleta y organizando las cosas del trabajo para poder irme.

Las 26 horas de vuelto se me hicieron eternas, no solo porque Australia está lejísimos sino porque no veía el momento de poder abrazarlo. Cuando aterrizamos antes de salir corriendo a verle fui al baño a intentar refrescarme y la verdad que había poco que hacer (nunca vistáis de blanco en un vuelo tan largo), pero bueno intente hacerme un paño y salí a su encuentro.

Allí estaba de pie con un ramo de rosas rojas, esperándome, nos abrazamos y lloramos por la emoción de volver a vernos.

En el trayecto del aeropuerto al hotel, yo le notaba nervioso, me miraba y se reía apretándome la mano. Cuando entramos en la habitación yo ya no pude contener las lágrimas, el cuarto daba a la opera house de Sidney, y toda la habitación estaba llena de rosas y velas, había en el balcón una mesa preparada con champagne, y en ese momento el me miro y me pidió que me sentará, me sirvió una copa, brindamos mientras nos mirábamos y nos reíamos de lo nerviosos que estábamos y de repente se arrodillo, cogió mi mano y me pidió que cerrará los ojos, note como se cerraban tres brazaletes en mi brazo y escuché”Quieres pasar el resto de tu vida conmigo?”

Ana e Iván

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